November 27, 2010 | El: FrancJP

Mi reino por un Android

Como no podía ser de otra forma, me he comprado un teléfono móvil con Android. Gracias a la política de las compañías de telefonía de “no hay que perder un cliente”, al hacer un amago de portabilidad a Orange, Vodafone retrucó ofreciéndome lo mismo y un poco más de descuento en la factura (aunque ahora me estoy arrepintiendo un poco de la jugada). El caso es que me faltó presionar un poco más y hacerme el interesante (sí, a veces hay que hacerse un poco más el orgulloso), porque podría haber conseguido un teléfono con más potencia. Pero para lo que lo necesito, el HTC Tattoo que tengo me basta y me sobra.

Así es, un HTC Tattoo que salió en Noviembre de 2009 y ya lo han jubilado desde HTC, por su potencia, por su pantalla, o quién sabe porqué. El caso es que lamentablemente aquellos usuarios que son “legales” no recibirán una actualización a Android 2.1, o 2.2, o el inminente 2.3. Todo porque creen que los usuarios nos conformamos con poco y al tener un teléfono con el que con un par de aplicaciones llamas la atención (me pasó con Google Sky Maps), no vamos a reclamar nada.

La cuestión: Android es increíble, un sistema operativo que tiene una libertad bastante razonable (no nos engañemos, detrás de esto está Google, así que no creo en el 100% de libertad que dicen ofrecer), con aplicaciones nuevas a cada día y con nuevos modelos cada semana. Reconozcamos que la fragmentación que tanto critican desde Apple, es la única opción que se tiene para quitarle cuota de mercado al iPhone. Y no, la experiencia no es fragmentada, porque yo puedo tener casi la misma experiencia que un usuario que tiene un Nexus… ¿o acaso no tengo yo también Gmail, Google Maps, y demás aplicaciones y juegos que puedo encontrar en el Market?. Y ahí es cuando se dirá “¿pero cómo puedes tener la misma experiencia, si tu móvil tiene un miserable Android 1.6?”.

Es por eso que la recomendación que hago a todos aquellos que se hagan con un teléfono que por razones de marketing, mercado o cualquier excusa que quieran ponerle, no permite la actualización “oficial” y “legal”, rooteen su teléfono. Ahora mismo es tan fácil como instalar una aplicación (universal androot), y verán como un nuevo mundo se abre ante ustedes. Eso sí, luego no me culpen del enviciamiento que se agarran al no aguantar una semana con la misma ROM. Porque si en algo se destaca el usuario de un teléfono con Android es de no aguantar más de una o dos semanas con la misma ROM, o de estar toqueteando hasta joder alguna parte del móvil y tener que reinstalar todo.

Y en ese sentido la comunidad de Android es mucho más abierta y razonable que la de Apple. Los fanboys de la manzanita no pueden investigar qué es lo que hay debajo de su teléfono. Cosa que los de Android no pueden evitar hacer, comunidades como las de XDA (en inglés), o HTCManía (en español), ofrecen un sinnúmero de ventajas y soporte para todos los usuarios. Y lo interesante es que cada día surgen más y más desarrolladores y cocineros (así se llama a los que “cocinan” las ROMs alternativas).

Por eso, si tienes un Android y estás pensando si rootearlo o no, mi recomendación es que sí… no sin antes bajarte dos aplicaciones que te salvarán la vida: Titanium Backup (para hacer un backup de todas tus aplicaciones, algo que te permite desinstalar y reinstalar ROMs sin miedo), y SMS backup & restore (por si eres un nostálgico y te gusta guardar los mensajitos que te manda todo el mundo… aunque Titanium también permite hacer un backup de tus mensajes).

En estos momentos mi ROM es la SPQ 0.6, que es una variación/adaptación para Tattoo de Cyanogen. Y aunque no funciona la cámara, no creo que vuelva a usar de momento Android 1.6, porque la fluidez que tengo en el móvil con la versión 2.2 es incomparable.

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