January 11, 2010 | El: FrancJP
Situación Beta
El estado beta está perdiendo parte de su significado real. Si bien, no hace mucho, la mayoría del software no salía al público hasta que llegaba a su versión final, los usuarios de linux estaban acostumbrados a utilizar versiones beta o compiladas de varias aplicaciones de uso diario. Este estado de beta era “jugar” con el peligro de no saber si iba a funcionar o hasta cuándo funcionaría ese paquete compilado.
Muchas de esas aplicaciones hoy ya tienen su versión final, mientras que otras nunca salieron de ese 0.x que indicaba algo así como quedarse a las puertas de la mayoría de edad para un pedazo de software. Eran versiones de prueba, versiones que eran utilizadas por un minúsculo grupo de frikis. Para algunos era una cuestión de estatus, mientras que para otros significaba simplemente algo que les permitía conocer algo más a su sistema operativo.
Aunque todavía sigue siendo algo que representa cierto nivel de conocimiento respecto a la informática (hay que lidiar cuando una aplicación jode todo el sistema entero, o se necesita reinstalar el SO). Últimamente se está perdiendo parte de ese significado.
Poder utilizar una aplicación en estado beta significaba que se estaba participando en el desarrollo de ese software, que había un foro donde opinar qué se podía mejorar, o había un código que se podía tocar (si hay conocimientos) para mejorar eso que se veía que no estaba del todo bien.
Estos últimos años estamos asistiendo al desvirtuamiento de la palabra beta para indicar un estado de desarrollo, y para ser más “interesante”. Gmail estuvo más de 2 años en ese estado y hay varias aplicaciones que no son abiertas, ni permiten que uno participe para mejorarlo, que también se etiquetan como beta. ¿Hasta qué punto una compañía que no permite “intrusiones” en el desarrollo de su aplicación puede autoproclamar que tal programa se encuentra en fase beta?, digo, porque si tu software no es una versión final, ¿con qué fin lo haces público si nadie puede opinar o participar en su desarrollo?
Si nos ponemos a pensar, las aplicaciones que primero nos vienen a la cabeza para ejemplificar este nuevo giro al significado beta, son los navegadores: IE, Safari, Google, Opera y (por supuesto) Firefox. De todos estos, sólo Opera y Firefox llevan un camino que se podría considerar de desarrollo abierto (vale, también podemos incluir a webkit dentro). Los demas, simplemente nos permiten tener la ilusión de participar en su desarrollo, pero no podemos sugerir modificaciones y/o mejoras (o si encontramos un sitio dónde sugerirlo, no tenemos la certeza de que nuestra opinión se toma en cuenta).
El problema que surje de esto, es que hasta Mozilla ha tenido que variar sus tiempos en su trabajo de desarrollo, para poder ponerse a tono con esta nueva moda. De los plazos semanales o quincenales, podemos ver ahora cómo en una semana podemos tener tranquilamente dos betas de una aplicación… todavía queda por ver cómo será el proceso de las versiones de lanzamiento (Release Candidates), que promete ser bastante vertiginoso.
Al parecer es más un asunto de marketing y de posicionar tu producto demostrando que estás en permanente evolución y que esa evolución te obliga a estar siempre en beta… aunque algunos a veces estamos en alfa.
Pero quizás sea el principio de la resignificación de la palabra beta, o simplemente sea sólo una moda pasajera… o quizás, y con más suerte, sea el principio de un proceso en el que todos podamos participar en el desarrollo del software, y que las empresas que actualmente suelen ser menos transparentes al desarrollar sus aplicaciones, vayan abriéndose cada día un poquito más al gran público. Pero creo que esto suena un poco demasiado utópico hoy en día.
